Donald Trump can make no claim to originality for his proposal to build a wall at the U.S. border with Mexico. The idea of erecting a barrier to keep out foreign invasions of all kinds—military, economic, cultural—is as old as the Great Wall of China. That wall’s effectiveness is still debated among scholars, with some attesting to its role in slowing incursions of raiding nomads and others claiming its only success was in underlying the xenophobia that gave it rise. It is not difficult to draw obvious parallels with the passions being inflamed during the current presidential campaign.

Donald Trump no puede pretender que la construcción de un muro en la frontera de Estados Unidos con México sea una propuesta original. De alguna forma, ya existen 700 millas de muro. La idea de construir una barrera para impedir las invasiones extranjeras de todo tipo (militar, económica y cultural) es tan antigua como la Gran Muralla China. La efectividad de ese muro es todavía objeto de debate entre los especialistas, algunos de los cuales confirman su utilidad para disminuir las incursiones de ataques nómadas. Otros afirman que este muro solo sirve como base para la xenofobia que hizo que se construyera. Con las pasiones encendidas durante la actual campaña presidencial, no resulta difícil establecer paralelismos evidentes.